lunes, 12 de junio de 2017

Noticias antiguas. Santa Clara de Bornos, primera fundación de San Juan de Ribera, 12-06-1960.


Santa Clara de Bornos, Primera fundación de San Juan de Ribera

por Antonio Hernandez Parrales
ABC (Madrid) 12-06-1960




El mismo patriarca dio a este convento el nombre "del Corpus Christi", que luego pondría al celebrado Colegio de Valencia. Para el buen gobierno de las monjas, además de la Regla de Santa Clara, les escribió unas Constituciones que eran aclaraciones a la referida Regla, adaptadas a las disposiciones que dictó el Santo Concilio de Trento y un "Cuaderno de costumbres" que dejó implantadas en este convento que con tanto esmero habla cuidado y enriquecido con preciosas y estimables reliquias, cálices, custodia riquísima y ornamentos valiosos.




Gozaban fama de gran virtud las religiosas del convento de las Dueñas de Sevilla, habiendo salido de él las fundadoras del de Santa María de la Paz, de monjas agustinas, y las que dirigieron el de la Encarnación de la Orden de la Concepción. Y el santo patriarca consiguió que de dicho convento vinieran a Bornos seis monjas. Nos lo cuenta el acta fundacional del mismo "... y, asimismo, vino a poblar el convento de monjas llamado del Corpus Christi y pidió religiosas para poblarlo y fundarlo, al otro señor cardenal y arzobispo de Sevilla (D. Rodrigo de Castro)..., las cuales son: doña Juana de Herrera, primera abadesa de este convento, nombrada por el otro señor cardenal y arzobispo de Sevilla y por el otro señor patriarcha y arzobispo de Valencia..."; y sigue dando los nombres de las otras cinco religiosas y de las cuatro novicias, que eran damas de doña María Enriquez. 


Fragmento del cuadro "Entierro del conde Orgaz", por el Greco. 

Según ha demostrado el doctor Robres, biógrafo oficial de San Juan

de Ribera, en el libro de la canonización, el Santo sirvió de modelo
al autor de este cuadro para la figura  de San Agustín. Se explica este
hallazgo documental por la devoción del nuevo Santo a San Agustín
y por ser El Greco pintor de cámara del patriarca.
El parecido con otros retratos del Arzobispo de Valencia es
extraordinario.


Las monjas y novicias hicieron su entrada en Bornos el día once de junio de 1597; el domingo quince del mismo mes. “...el dicho patriarcha... por comisión del otro señor cardenal y arzobispo de Sevilla consagró con mucha solemnidad la Iglesia del convento Corpus Chrlsti, hallándose presentes la gente de este pueblo y mucha de los pueblos comarcanos..." Y el 25 de Junio, continúa el acto de fundación, "...el dicho señor patriarcha, estando dentro del convento en presencia del licenciado Francisco tirado, rector del colegio de la sangre; de fray Francisco de Llerena, prior del convento de hieronimos desta villa de Bornos, y de Bernardino de Escalarte, contador, y de otros sacerdotes criados del señor Patriarcha, dió el hábito de sancta clara a las dichas señoras abbadeza y monjas novicias..." Las novicias se llamaban, doña Catalina Ponce, doña Maríana Ponce, María de Santa Ana y doña Inés de Mendoza.

Mas, o no se adaptaron las monjas Bernardas o de la Orden cisterciense a las Constituciones de las Clarisas y a las Costumbres que implantó el fundador, o faltó algún requisito para su permanencia en Bornos, pues lo cierto es que antes de un mes las seis religiosas se marcharon a su convento de Santa María de las Dueñas, de Sevilla. Pero, como Juan de Ribera quería que al frente de aquel convento hubiera monjas experimentadas, pidió al señor obispo de Cádiz que pudieran venir algunas monjas del convento de Alcalá de los Gazules más propias para la fundación, por ser de la misma Orden de Santa Clara y el primero establecido en los estados de la casa de Alcalá y que tenían mucha religión y virtud. Y de allí vinieron a éste de Bornos en el mismo año de 1597, doña Ysabel de Roa, como abadesa; doña Catalina Ginés, de vicaria, y doña Inés de Arceo y doña Juana de Reynosa.


En este mismo año de su fundación se mandó que no hubiesen criadas o legas que saliesen y entrasen en la clausura, sino que fueran "monjas freylas” las encargados del servicio, en cumplimiento del cuaderno de costumbres ordenados por el Patriarca. El 11 de diciembre de 1597, "el Ido. francisco Tirado dio el hábito de monja freyla a ysabel vázquez, natural de Ronda. prima del padre fray Jorge, vicario del convento de ntra. sra. del rosario de la orden de sant hieronymo desta villa de bornos..."


Antes de dos años, el convento de monjas de Alcalá pidió a doña Ysabel de Roa, que se volvíó a la casa de su primera profesión, pero las otras tres religiosas permanecieron y murieron en el de Bornos con el honor de fundadoras.


Este convento del Corpus Christl formaba un conjunto magnifico, compuesto de Iglesia y clausura. La iglesia, de una sola nave, era espléndida, con varios altares, uno de ellos dedicado al Señor Crucificado Imagen de poco menos del natural, de mucha devoción y tenido por muy milagroso en toda la villa; le llamaban el Santo Cristo de Roma. porque, según contaban las monjas antiguas - escribía el padre Mariscal en 1731-, en un navío que naufragó cerca de Málaga venía un cajón que fue arrojado por las olas en la playa, y en él se leía: "para el convento del Corpus Christi de Bornos”, y, abierto en esta villa. apareció la imagen del Señor y varias reliquias, juntamente con la cabeza de Santa Úrsula, creyéndose que habla sido remitido desde Roma y que no era ajeno al encargo el mismo Sr. Patriarca. Completábase la iglesia con una sacristía amplia y una torre a manera de mirador.



La parte de clausura constaba de un claustro majestuoso con galerias bajas, y unas sesenta celdas en la parte Superior. a la que se subía por dos escaleras de piedra: los zócalos lucían caprichosos azulejos sevillanos: la huerta tenia en medio un pozo-noria con escalera de piedra que llegaban hasta donde brotaba el agua. Una cañada, desde la fuente que el pueblo llama del Nacimiento, llevaba el agua potable al Convento.



La noche del 13 al 14 de abril del año 1685, se produjo un gran incendio que destruyó totalmente el convento del Corpus Christi, quedando solamente en pie las paredes, pudiéndose salvar el Santisimo, la custodia y algunas alhajas, y gracias al arrojo de un vecino se consiguió arrebatar de las llamas el Santo Cristo. Las religiosas eran cuarenta y cinco y lograron refugiarse en el Colegio de la Sangre, que estaba enfrente, pasando el mismo día 14 al palacio de los duques, organizándose una procesión con la asistencia de clero, comunidades de religiosos jerónimos y franciscanos, Cabildo Secular y el pueblo entero, dando todos muestra de su pena al ver a las religiosas que, con sus pies descalzos, caminaban llorando hacia su provisional clausura. Y allí estuvieron hasta el 17 de septiembre de 1695, en que volvieron a su convento. quedando la sacristía habilitada para los actos del culto, por no haberse podido reedificar la Iglesia.


Nada más podríamos decir si el señor patriarca no hubiera determinado que las Clarisas de Bornos estuvieran sujetas a la Jurisdicción ordinaria, o sea, al prelado diocesano. Pues gracias a ello sabemos que en 2 de enero de 1692, cuando todavía las Monjas estaban en el palacio de los Duques. el Sr. Visitador dejó mandado:... "que las dhas religiosas guarden y executen lo dispuesto en la Regla y Constituciones y Costumbres que estableciló la buena memoria del Benerable e Iltmo. señor Patriarcha arzobispo de Valencia que los havitos que hubieren de hacer de aqui adelante según se les vayan acavando los que oy tienen, sean de estameña parda que llaman frailisca y lo mismo los mantos, como está ordenado por el quaderno de costumbres que estableció el dho Señor Patriarcha y se destierre del todo el color azul de que han usado hasta aquí por ser como es contra dha disposición... que las dhas religiosas tengan media ora de oración mental todos los días por la mañana y otra media por la tarde con su relox de arena y al principio se lea el punto que an de meditar... que ninguna religiosa de nombre de doña ni de apellido propio, sino el de Sor y Charidad entre sí, como lo dispuso el Ilmo. Sr. Patriarcha..."


Entre las monjas que se distinguieron en este convento por sus virtudes. sobresalió la madre sor Ysabel Enriquez de Ribera, elegida abadesa cinco veces y que falleció el año 1706 a la edad de setenta años.


Doce religiosas clarisas. en la mayor pobreza. viven actualmente en la clausura del convento del Corpus Christi de Bornos.

A. H. P. pbro.
Archivero y bibliotecario del Arzobispo de Sevilla.




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