viernes, 24 de noviembre de 2017

"La Mano Negra 100 años después" I

José Real nos ha mandado la versión primera de este artículo que apareció publicada en el diario ABC de Sevilla en los meses de enero y febrero de 1983, año en que se conmemoraba el centenario de los sucesos de La Mano Negra.

"La Mano Negra 100 años después"
Por Manuel Ruiz Lagos.



Los siete ajusticiados en Jerez acusados de formar el núcleo de "La Mano Negra "

Si una fecha es importante en la historia contemporánea de Andalucía y, particularmente, de Jerez, ésta es, sin duda, la de 1883 A la luz de los tiempos en la perspectiva de más de ciento veinte y cinco años, aparecen en ella ante nosotros sucesos reveladores, datos de primera magnitud que podrían explicar nuestras tradicionales y difíciles circunstancias sociales, culturales y políticas, hasta el punto de constituir su meditación un punto de partida esclarecedor para el correcto análisis del momento presente.

El año 1883 es emblemático en nuestra pródiga y rica crónica No será casual que, junto al recuerdo del andalucismo histórico. nacido también entonces- por la discusión y redacción de la Constitución Federal de Antequera, haya otros acontecimientos que detecten la evolución social y política de nuestro país. Mientras políticos federalistas se afanaban por encontrar respuestas apropiadas al magma andaluz, el río interior de lava ardiente, el ensayo de la revolución, se desbordaba con los famosos sucesos conocidos bajo el epígrafe de La Mano Negra, ocurridos en Jerez y comarca en la primavera del referido 1883.

No sería ninguna equivocación pensar que el proyecto político federal peral para Andalucía nacía como respuesta a una dura conflictividad obrera, cuyo testigo señalado se evidencia en la implantación de la Internacional, debatida en estos años en este espacio territorial entre las corrientes marxistas y bakuninistas. De forma paralela a esta circunstancia del obrerismo, aparecen los trágicos sucesos de La Mano Negra. cuyo origen, fin, contexto y proyección siguen siendo hoy -después de haberse convertidos en leyenda - casi enigmas.

Será, pues éste un artículo que trate de situar con todo rigor la problemática de los hechos, apoyándose en la documentación histórica y en las interpretaciones que distinguidos especialistas han tratado de dar a tan oscuro capitulo de los movimientos sociales andaluces, sin pretender llegar a conclusiones definitivas sino provocar una inquietud y reflexión personal sobre los mismos.

El autor de este serial, que iremos publicando en días sucesivos, es Manuel Ruiz Lagos, quien avala -por su dedicación y especialización en temas andaluces- la correcta y rigurosa situación de este fenómeno.
El profesor Ruiz Lagos es doctor en Filología Románica, catedrático de Literatura Española de la Escuela Universitaria del Magisterio de la Universidad de Sevilla y profesor de Sociología literaria de Andalucía en la misma Especialista en estudios andaluces de los siglos XVIII y XIX, destacan de su bibliografía los siguientes trabajos: "Ilustrados y Reformadores en la Baja Andalucía'', "Política y desarrollo social en la Baja Andalucía', "Ensayos de la Revolución: Andalucía en llamas, 1868-75", "País Andaluz", "El andalucismo militante: dialéctica y crónica del ideal andaluz", "Ramón de Cala" y "Cadalso: una reflexión sobre la Andalucía ilustrada". Es premio "Andalucía" de periodismo del Ateneo de Málaga y del Colegio de Doctores y Licenciados de Jaén y colaborador asiduo de A B C.


Causa y origen de la organización
Cuando Andalucía se debatía por superar los mínimos estadios de su desarrollo, cuando su estructura socio-económica permanecía limitada en una demarcación exclusivamente agraria, el nombre de La Mano Negra era la advocación que las madres usaban para asustar a sus hijas hijos.


Todavía hoy, en el sustrato mental del andaluz medio, se cruzan los dedos agoreros para espantar ese mal sin remedio y catastrófico que se encubre bajo el fantasma de tal denominación. Ahora, al siglo y cuarto de su aparición (1883-2010), nos volvemos a preguntar dubitativamente ¿Existió realmente esta asociación cuyos móviles parecían ser el robo y el crimen?, o ¿acaso fueron aquellos tristes sucesos causales circunstancias que terminaron incidiendo en agrupaciones obreras ajenas a los mismos?


Del relato de los hechos que se exponen y, aun, recurriendo a los fondos documentales a nuestro alcance de la forma más exhaustiva, se podrá poner en entredicho el origen de dicha organización, incluso su posible existencia, pero lo que sí queda ampliamente demostrado, como punto de partida, es la adversa situaron de abandono en que se encontraban las clases populares, dependientes de un sistema secular de orden económico injusto y proclive, por tanto, a derivar en reacciones de contestación social.

El caso de La Mano Negra constituye un grave episodio, un flash fotográfico, de una situación penosamente sostenida. Una típica "alteración" andaluza que, como el magma de un volcán, emerge inesperadamente por las fisuras sociales y arrasa todo lo que obstruye su paso.


Los desdichados sucesos atribuidos a esta secreta organización ocurrieron en un ambiente deprimido vital, física y culturalmente. El propio Blas Infante, pocos años después de los hechos, dejó descrita con mano maestra la triste circunstancia de depauperación y agravio: "Yo tengo clavada en mi conciencia -desde mi infancia- la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agonía con la agonía triste de las tardes invernales. He presenciado cómo son repartidos entre los vecinos acomodados, para que éstos les otorguen una limosna de trabajo tan sólo por fueros de caridad. Los he contemplado en los cortijos desarrollando una vida que se confunde con la de las bestias; les he visto dormir hacinados en las sucias gañanías, comer el negro pan de los esclavos, esponjado en el gazpacho maloliente y servido como a manadas de siervos-en el dornillo común. Y, después, he sentido vergüenza al leer en escritores extranjeros que el escándalo de su existencia ha traspasado las fronteras, para vergüenza de España y Andalucía".

Discutidos o no, los sucesos de la Mano Negra serán en gran medida fruto de la incultura de la insolidaridad y de la depauperación.


En cualquier caso, la meditación sobre estos hechos lejanos que hace más de un siglo conmovieron a la opinión pública debiera ser tenida. a la luz de la historia, como punto de reflexión. Calibrar estos hechos es una grave responsabilidad que a todos nos cumple para contribuir a superar desdichadas situaciones endémicas que impidieron a esta tierra nuestra abandonar definitivamente los estrechos límites de la pobreza.

R 24/nov/2013

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En mi infancia siempre estuvo presente la mano negra,cada vez que hacia una travesura me asustaban diciendome``QUE VIENE LA MANO NEGRA`` con voz de ultratumba,tengo cincuentaitres años y no se me olvida,siempre pense que era una mano que venia a por tì,hasta que fuì mayor y lei la historia. S.Candida.

aguaera dijo...

Julio Caro Baroja en un ensayo sobre terrorismo, afirma que sus primeras víctimas en España fueron los venteros Núñez a manos de la mano negra. Dichos venteros fueron mis tatarabuelos.