sábado, 25 de abril de 2015

¡Bo!, ¡Bo! y ¡Bo! ¡Con orgullo y a mucha honra!


             Dice el diccionario, entre otras acepciones, que seña es aquello que de concierto está determinado entre dos o más personas para entenderse; una palabra convenida que, con el santo, servía para reconocer fuerzas como amigas o enemigas; un estandarte o bandera militar y la indicación del lugar y el domicilio de alguien.
También dice que señas personales son los rasgos característicos de una persona que permiten distinguirla de las demás y que dar señas de algo es manifestar sus circunstancias individuales, o sea, describirlo de forma que se pueda distinguir de otra cosa.

             Se supone que la bandera y el escudo simbolizan la identidad de un pueblo, pero ni la una ni el otro los sentimos todos con la misma intensidad. Se nos hace difícil dibujarlos de memoria. Esto sucede porque casi siempre se trata de señas artificiales, metidas con calzador, impuestas por la fuerza en sus orígenes y no todos acaban sintiéndolas como propias.

             No ocurre lo mismo con las que surgen de las raíces tradicionales. Esas señas de identidad étnicas o culturales, fruto de historia común compartida que sí que satisfacen la necesidad primaria que tienen los seres humanos de la seguridad y el apego que dan unas señas de identidad simbólicas y afectivas a las que podemos hacer referencia para decir quiénes somos.

             La lengua es parte esencial de la identidad de una comunidad determinada. En ella está expresada simbólicamente la concepción que del mundo tiene cada grupo. En ella se escriben o se narran las costumbres. Las peculiaridades geográficas y culturales de una pequeña parte de una región se corresponden también con peculiaridades lingüísticas y todas juntas constituyen los rasgos identificativos de un pueblo en su mínima dimensión y en su máxima expresión.

             Los bornichos tenemos la nuestras, que son propias y únicas. Son herencia de nuestros antepasados y forman parte de nuestro acervo cultural y no debemos consentir que ningún finolis de los que dicen Bilbado, las denigre. De todas, la más representativa  es nuestro ¡BO!.
¡Bo! Dijeron nuestros ancestros, 
¡Bo! decimos nosotros y ¡Bo! dirán los bornichos del futuro.
Llevémoslo bien alto como estandarte, como bandera.
¡Bo!, ¡Bo! y ¡Bo!
¡Con orgullo y a mucha honra!

25/04/2010
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6 comentarios:

Anónimo dijo...

bien dicho joe, zoy de bornos ¡¡¡bo, que pueblo tengo!!!

CARO dijo...

!Bo¡quillo

Anónimo dijo...

si alguien no pudo ver al padre serafin en canal sur que salio junto a bornos aqui lo podeis ver

http://www.radiotelevisionandalucia.es/tvcarta/impe/web/contenido?id=6374

Anónimo dijo...

El pueblo que pierde la identidad desaparece, pierde su orgullo, y otros gobernarán sus destinos, en interés distinto del pueblo que se ha suicidado

Anónimo dijo...

Que nadie venga a decirnos como debemos hablar y no haga avergonzarnos de nuestra forma de ser. Los bornichos somos asi y debemos apoyarnos a nosotros mismos y defender nuestras señas de identidad.
Cuando se pierde la identidad, perdemos el sentido de pertenencia con algo o con alguien y el afecto mutuo.
Cuando un Pueblo pierde su vida existe un Genocidio, y cuando un Pueblo pierde su identidad hay un Etnocidio

Anónimo dijo...

Me parece estupendo, es un deje característico de aquí de Bornos y cuando sale espontáneamente es una delicia oirlo. Refleja la idiosincrasia del pueblo; si lo oyes en Helsinki o en Kuala Lumpur automáticamente piensas: "Éste tío es de Bornos!".
Tambien me parece magnífico que hablemos en Andaluz y si es con acento bornense, mejor que mejor.
Lo que a mí personalmente, y respetando a todo el mundo, no me termina de convencer es que haya bornichos que escriban cómo hablan. No lo llego a entender, pues todas las personas de cincuetitantos años para abajo tienen que tener obligatoriamente el graduado y por consiguiente deben saber las cuatro reglas.
Hay palabras que suenan mejor o son más represetativas en "bornicho",pues entonces se entrecomillan y en paz.
Todos nos comemos algún acento, confudimos alguna "J" con una "G", es normal, porque cada vez se lee menos, no vemos las palabras escritas y no se nos quedan, pero de ahí a escribir en este blog "arriva","avía ido","haunque"...
Y no digamos que los de Bornos, somos así y escribimos cómo queremos, porque Benítez (el primero que se me ha venido a la cabeza de los que escriben bien en éste blog)tiene una ortografía exquisita y no se puede ser más de Bornos que él.