sábado, 17 de junio de 2017

Un médico-director en los baños de la Fuente de la Sarna de Bornos.

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Un médico-director en los baños
de la Fuente de la Sarna de Bornos.
José Antonio González Castilla

LA SEMANA núm.3 
Revista de la Semana Cultural de Bornos 2009






Bornos: Un Espacio De Agua.

En anteriores trabajos (“Fontanal de la Angostura” Revista La Semana nº 1, mayo2007) hemos querido exponer aquellos datos relativos a la fama de las aguas de Bornos y entonces nos limitamos a enumerar aquellas noticias que con más claridad se referían a los mismos. Quedaba claro que la reputación de nuestras aguas era cosa más que probada y la Villa de Bornos era conocida por sus afamados baños. En este otro trabajo queremos acercarnos a un momento en que la hidroterapia a nivel nacional recibe un primer empuje gracias a los decretos emitidos a principios del siglo XIX por Fernando VII a propuesta de la Real Junta Superior Gubernativa de Medicina. Sabíamos de la existencia de un médico en Bornos para el tratamiento de las aguas minero-medicinales nombrado por el Estado en los inicios del XIX en unas vagas noticias recogidas en el diccionario de Madoz y que no está de más volver a transcribir porque lo que se dice al respecto será motivo de algunas puntualizaciones más adelante:


[...] “en 1818 destinó el Gobierno un médico á estos baños, mas solo estuvo un año, no considerándolos bastante importantes, y por las dificultades que ofrecía el pago de su dotación.”
En 1816, año en que se emite el Real Decreto, los baños de Bornos disfrutan de una excelente reputación y aparecen entre los más notables de España. Insertaremos el fragmento en que se recoge con el resto de balnearios españoles que en un principio iban a ser dotados de la figura denominada Médico-Director gracias a la creación del Cuerpo de Médicos de Baños por Decreto de 29 de junio de 1816:
“Los baños y aguas más principales, a que por ahora se destinarán únicamente facultativos, son los de Aljama y Graena en el reino de Granada; los de Bornos en el de Sevilla; los de Ardales en el de Málaga; los de Marmolejo y la Elisea en el de Jaén; en Aragón los de Aljama,Panticosa, Quinto y Tiermas; en Castilla la Nueva Sacedon, Trillo, el Molar, Puerto Llano, Solan de Cabras y Alcantud; en Castilla la Vieja Arnedillo y Ledesma; en Cataluña Caldas de Mombuy y Caldetas; en Extremadura Alanje y la Fuente del Oro en Guadalupe; en Galicia Caldelas, Cortejada, Caldas de Cuntis y Caldas de Reyes; en Asturias las Caldas de Oviedo; en Murcia Archena; en Navarra Fitero y Velascoain;en Valencia Busot.”

.En total 31 establecimientos en los que ni se incluye Lanjarón en Granada ni ningún otro de la actual provincia de Cádiz (Fuente Amarga de Chiclana o Gigonza en Paterna) que si aparecerán en posteriores estadísticas.
A estas plazas ofertadas se accedería mediante oposición y el mismo decreto las regulaba mediante estas condiciones:
.............“1º Que para que los profesores que se encarguen de la dirección medico-política de los baños o aguas minerales del reino que tengan virtudes más conocidas, y se expresarán más adelante, sean sujetos idóneos y de una conocida instrucción, preceda a su nombramiento un examen secreto y singularmente contraído a las relaciones de la química con la medicina, sobre todo en el objeto de aguas minerales, su naturaleza y variedad, la doctrina de la análisis y la síntesis, la de los reactivos & c.
.............2º Que cada opositor firme por si o por apoderado a la plaza de los baños que más le acomodase, o a todos indistintamente si le fuese indiferente su colocación en este o el otro punto.
.............3º Que solo se exija a los aspirantes el título general de médicos dado por el gobierno legítimo, sin perjuicio de que pueda acompañarse con documentos que justifiquen sus servicios o méritos particulares, si los tuviesen.”El concurso comenzaría en octubre de 1816, debía durar seis meses y los exámenes tendrían lugar cada quince días o al final de cada mes, a juicio de la Junta Superior de Medicina que por determinación del rey sería la encargada de evaluarlos."
Disponemos de la disertación de un aspirante a la plaza de Bornos,la de Pedro José de Soto, fechada y firmada en Madrid el 20 de diciembre de 1816 y que nos servirá para ampliar la importancia medicinal y el prestigio de las aguas:
.............· “[…]En efecto toda la nación bendecirá el celo y acertada propuesta que la Real Junta Superior Gubernativa de Medicina ha manifestado en el particular y la generosidad del Monarca que ha suministrado los auxilios precisos al intento conformándose en el parecer de los individuos justificados y sabios que la componen resultando el establecimiento de Médicos directores de los baños y aguas medicinales en los pueblos en que los hay con los conocimientos suficientes para este desempeño.
Tal es el motivo que me hace comparecer y exponer ante este respetable tribunal el deseo de adelantar mis conocimientos en este importante ramo auxiliar de la medicina y el de contribuir a que dichos establecimientos tengan el efecto anhelado por la junta superior de proporcionar a los enfermos una recta administración de este generoso remedio para el recobro de su salud, son los impulsos que me han determinado a ofrecer esta pequeña oración."

En ella expresaré los conocimientos que hay de los contenidos en las de Ardales y Marmolejo y por la mucha analogía que hay entre las de este y las de la falda occidental de las Sierras de Ronda en la Villa de Bornos, aunque no exprese el examen de sus aguas con la especificación que el de las de los primeros resultará en el alto concepto de la Junta si mis fuerzas podrán corresponder a mis deseos y a los superiores del tribunal de arreglar la administración de este remedio en dicho último pueblo que es el que con preferencia me he determinado servir.” […]
Al carecer los baños de Bornos de estudios y análisis de sus aguas (eterna constante, esa falta de estudios de nuestras cosas) se apoyará en los realizados en las aguas de Ardales y Marmolejo que son consideradas de análogas características y a los que dedica buena parte de su exposición y que no vamos a transcribir por no hacer demasiado farragoso este pequeño artículo. Pero no nos vamos a sustraer al deseo de incluir algunas de sus referencias a la topografía sanitaria o consideraciones clínicas de unas aguas sulfúricas y ferruginosas que gozan de “virtud y eficacia para curar las enfermedades más rebeldes y que se han resistido a los remedios más acreditados y mejor indicados.” Además, su discurso nos permitirá acercarnos a algunos entresijos de la literatura científico-médica en los albores del siglo XIX: .............·“Las aguas de este pueblo no se han examinado con la escrupulosidad que las anteriores [Ardales y Marmolejo] pero por consentimiento de los conocimientos generales de los prácticos, están conceptuadas en la clase de las Ferruginosas Sulfúricas. Tienen menos ácido carbónico pero mucho más hidrógeno sulfurado que las del Marmolejo por cuyo respeto deben exceder a las de dicho pueblo en la virtud sobre las afecciones cutáneas.
Este pueblo está situado a la falda occidental de las sierras de Ronda el terreno es como el descrito de Ardales. Los productos en el reino vegetal son los mismos también notándose en el de Bornos que se dan con mucha ventaja el granado, membrillo, y manzano con sus variaciones.
Por informe que me dio verbal D. Manuel Mora médico antiguo de la Villa de Utrera a quién pregunté sobre los hechos observados de la virtud del agua de la Fuente medicinal de Bornos pues yendo algunos enfermos de aquella villa a tomar las aguas de este pueblo era fácil de que tuviese algún conocimiento de ellas aunque no fuese más que el que se puede deducir de la relación de los mismos enfermos. Consta haber aprovechado en un vicio escrupuloso hereditario que padecen unas señoras madre e hija de su vecindad las que eran atacadas de un flujo periódico sobre el pulmón y cuello que las molestaba mucho terminando con expectoración abundante y espumosa hija del infarto de las glándulas mucosas. Luego que principiaron a tomar esta agua son menos frecuentes y más tolerables los ataques y no experimentan el cambio de la evacuación menstrual tan espontáneamente como antes de practicar este remedio. Llevan dos años de haberlo verificado y el citado profesor espera de su continuación la total extinción del vicio.
Procurando adelantar mas el conocimiento de estas aguas supliqué a D. Domingo Tapia médico Consultor de Exto. en el Hospital Militar de Sevilla que me remitiese alguna memoria que la Academia de aquella ciudad tuviese sobre ellas y me contesta en carta del 11 del actualque aunque se han registrado todos los tomos de las memorias de aquella Academia médica nada se halla sobre el particular ni nadie le ha dado más razón que un boticario que había estado allí muchos años el cual le dijo que el agua de la fuente llamada de la Sarna analizada ha dado una gran cantidad de azufre y que son buenas para los afectos cutáneos.
Los naturales de este pueblo son robustos y activos rara vez se observan ni la fiebre ectica ni la tisis pulmonar. Las fiebres ardientes y las Bixiosas remitentes son las enfermedades que padecen con más frecuencia, también se observan las intermitentes.
En la Gaceta de 29 de abril de 1817 aparecerían publicados los médicos nombrados con sus correspondientes destinos. A los baños de Bornos sería destinado D. Miguel Baldoví y Pallarés residente en ese momento en San Felipe de Xátiva y que no es precisamente el autor de la disertación que hemos incluido en nuestro trabajo.


Restos de recipientes para baños en las
inmediaciones de la Fuente La Sarna.

.............·Miguel Baldoví (1792-1868) nació en Fuente la Higuera en 1792. Se licenció en Medicina por la Universidad de Valencia el 15 de julio de 1816 por lo que pudo presentarse a la convocatoria de septiembre de ese mismo año cuando contaba con 24 años de edad. Aquí tenemos ya, al médico que anónimamente menciona Pascual Madoz en su diccionario. Por Real Orden de 11 de agosto de 1818 sería trasladado desde Bornos a la plaza de Lanjarón donde estaría hasta 1836, año en que fue trasladado a los baños de Graena (Granada). Desde 1847 formó parte de la Junta Provincial de Sanidad de Granada hasta que se jubiló en 1866, falleciendo en 1868 a los 76 años de edad.
El doctor Baldoví luchó incansablemente por dotar a los baños de Lanjarón de unas instalaciones dignas y unos edificios apropiados para tal fin. No existía entonces ningún edificio y los baños se reducían a unas charcas rodeadas de eneas. En 1889 todavía carecían de edificación alguna y a principios del siglo XX las instalaciones todavía resultaban inadecuadas (Maraver, 2006). Anotamos este dato para hacernos una idea de la situación en que se encontraban este, hoy, reputado balneario, en tiempos de Miguel Baldoví.
No sabemos en que circunstancias se hallaban los baños de Bornos, que podían ser similares,
pero teniendo en cuenta que en 1770 el marqués del Real Tesoro hizo algunas inversiones en la zona para dotarlos, según Mancheño, de una “cañería y alberca para aprovechar las salutíferas aguas de la fuente de la Sarna en el camino de Arcos a Bornos.”
Actualmente pueden observarse restos de algunas bañeras de fábrica al aire libre que estuvieron en uso hasta la construcción del pantano según informantes locales y que son mencionados por Larrea en su diario:
[…] “se ven siete manantiales de diferentes aguas (a pocos pasos uno del otro, entre ellos uno de agua mineral sulfúrea semejante al de la fuente amarga de Chiclana). […] adornan estas huertas; en una de ellas hay baños para el agua mineral.”
También tenemos información de otros interesantes proyectos de balneario por parte de la Casa Medinaceli que no llegaron a materializarse y a los que dedicaremos más espacio en otros trabajos. ................................................................Fuente de la sarna
Volviendo a Madoz, podemos entender que existieran problemas en el pago de los honorarios del médico. Según lo recogido en la Gaceta, el pago sería de 8.000 reales al año, unos 666 reales al mes “sin perjuicio del pago de las visitas de las personas acomodadas” y “con la obligación de asistir gratuitamente a los pobres que acudieren a ellos”. Los pagos serían verificados mensualmente por la tesorería de la provincia, con cargo a los fondos de Propios y Arbitrios “del pueblo inmediato a los baños y de los circunvecinos”. Tenemos los datos referidos a estos fondos que recauda Bornos sesenta y dos años antes, 1755, según el Catastro de Ensenada, y ascienden a la cantidad de 14.658 reales. Esta disposición acarrearía más problemas a unos municipios que ya tenían verdaderas dificultades para sufragar sus gastos administrativos con estos mismos conceptos. Tener que deducir también de ellos una parte del sueldo del médico debió de ser muy gravoso para Bornos y pueblos vecinos (Arcos, Espera, Villamartín) que si bien no lo pagaban directamente era deducido por el provincial. Pero la afirmación de que el “Gobierno” no considerara estos baños lo bastante importantes, no se corresponde con lo recogido en las referencias historiográficas de nuestro citado trabajo anterior ni con las nuevas aportaciones de este otro.
Otra cuestión es cierta, no tenemos noticia de que la plaza de Médico-Director para los baños de Bornos volviera a dotarse con esta figura.
Hemos examinado algunas estadísticas publicadas a lo largo del siglo XIX y no aparecen nuestros “afamados baños” a pesar de que el inventario se va ampliando para otros balnearios de España durante toda la centuria. Sólo un tenue recuerdo en los magníficos mapas de Coello de 1868 con los que ilustramos la cabecera de estos apuntes.

José Antonio González Castilla


Bibliografía
Coello, F; Madoz, P: “Atlas de España y sus posesiones de ultramar” Cádiz, Escala 1:200 000, Institut Cartogràfic de Catalunya. http://vacani.icc. cat/u?/espanya,1810
González Castilla J A: “El Fontanal de la Angostura” Revista La Semana
nº 1, mayo 2007, pp. 20-24.
Maraver Eyzaguirre, F.: “La figura del Médico-Director en el Balneario de Lanjarón”, Balnea 133, 2006, 1 127-146.
Rodríguez Sánchez J.A.: “Agua que aún mueve molino: aproximación a la historia balnearia” (Universidad de Salamanca) Anales de Hidrología Médica 2007, vol. 29-26.
Soto, Pedro José: “Disertacion sobre los baños o aguas medicinales de los pueblos de Andalucia, Bornos, Ardales y Marmolejo” 1816, Universidad Complutense de Madrid. http://books.google.com




R 17 dejunio de 2009

2 comentarios:

Domingo Blanco dijo...

Buen trabajo, José Antonio

Miguel Angel Aguaera dijo...

Tras varios días sin poder conectarme a internet, y por consiguiente, sin tener noticias de mi Bornos, ahora que por fin he subsanado mis problemas, me tengo que poner al día en mi querido BPM, y al leer este, para mi humilde opinión, tan trabajado artículo, por adelantado , gracias señor José Antonio González, al leer la bibliografía citada, me ha llamado la atención, el nombre de D. Francisco Coello, ilustre cartógrafo, pues no hace mucho, indagando, tras discusión con amigos, y me dispongo a informar, una carretera o camino desde Sevilla a Sanlucar de Barrameda o viceversa, por el Valle del Guadalquivir, los lugareños la conocian por el nombre de "la carretera los plasticos", nada más lejos de la realidad, pues como digo en uno de los escritos de D. Francisco Coello, cita dicho camino o carretera como la de los Prácticos, profesionales que a finales del siglo XIX, realizaban las tareas de acercar los barcos de Sanlucar de Barrameda al puerto de Sevilla, es decir que debido al bocabulario, nuestro, la "R" la convertimos en "L", y tras el paso de los años se sigue llamando "La carretera de los PLASTICOS", motivo de mi discusión con mis amigos, y ahora de mi, siempre humilde comentario.
Miguel Angel Aguaera