sábado, 19 de abril de 2014

"No siempre las cosas buenas huelen bien".


.(Caso verídico)

Cierto día me decía un cliente:

-Mira que me gusta el queso "emborrao", pero está carísimo. Yo sólo puedo permitírmelo muy de vez en cuando.

.-Hombre ten en cuenta Fulanito, que son quesos buenos y después de curados hay que tenerlos un tiempo en aceite (las borras) y todo eso cuesta dinero. Mira, lo que puedes hacer es comprar los quesos y meterlos en aceite, que te saldrá mucho más barato.
.-Po no te creas que no lo he pensado. El otro día estuve mirando una tinajita la mar de buena que me vendría estupendamente, pero yo no sé cómo se hace, Curro.
.-Por eso no te preocupes que yo te lo digo.
.-Bueno Curro, ya veré. 


Al día siguiente entró por la puerta de la carnicería con el tiesto en la mano.


.-Mira Curro, la tinaja que yo te decía. Con su tapaderita y todo. Está bien ¿Verdad?
.-Hombre, estupenda. Ahí te caben por lo menos tres quesos grandes.
.-¡Ea! Po ya sabes, cuando puedas me los encargas de esos buenos curaitos que tu traes. Ya tengo preparada también una garrafita de aceite de Espera buenísimo.

Y se fue Fulanito más contento que unas pascuas. A los tres o cuatro días le mandé aviso porque habían llegado los quesos..



-¡Bo! Curro ¡Qué buena cara tienen! Y ¿Cuánto tiempo tienen que estar en aceite?
.-Tu ¿Cuándo vienes otra vez de Alemania?
.-Este año quiero venir por navidades.
.-Po pa entonces van a estar de muerte. 



Fulanito se frotaba las manos y se le hacía la boca agua. Sacó la cartera, pagó, se despidió, se echó la talega con los quesos al hombro y salió por la puerta con una sonrisa de satisfacción de oreja a oreja.
Los tres meses siguientes se los pasó Fulanito contando los días para volver a ver a su familia, a sus amigos y... ¡a sus quesos!
Ya se acercaba el día y en la casa todos estaban ansiosos por verlo de nuevo. Fulanita la mujer empezó a hacer los preparativos para darle la bienvenida. Lo primero era hacer una limpieza general para que todo estuviera perfecto. Se repartieron la casa entre la madre y las hijas. A la mayor le tocó la cocina y la despensa.

.-Pero que quede como los chorros del oro.

Le dijo su madre.
Tres días estuvieron limpiando y daba gusto ver la casa.
Llegó el gran día. La madre se pasó horas en la puerta.



.-¡Ya está aquí el taxi!

Todos corrieron a la puerta. Besos y abrazos. Reparto de regalos y mas besos y abrazos.

.-¡Ea! Ya está todo-Pensó Fulanito- Ahora vamos a ver esos quesitos.
.-¡Niña! ¿Y la tinaja que estaba aquí en la alacena?
.-Pregúntale a tu hija, que es la que ha limpiado ahí.
.-Si está en el rinconcito detrás de la puerta. Te la he dejado como los chorros del oro. No veas como apestaba lo que se había echado a perder dentro. Cuando fui a tirarlo por poco vomito. Le he pegado un fregao que ni huele ni na.


Moraleja: "No siempre las cosas buenas huelen bien".

Curro.
.
R 19 de abril de 2009


2 comentarios:

Anónimo dijo...

jejeje ke graciosa anecdota¡¡¡

Anónimo dijo...

OLE,OLE MUY BUENA ANECDOTA POR CIERTO ¿ES ESO VERDAD? POR QUE LO QUE NO PASE EN BORNOS