domingo, 26 de marzo de 2017

Los confesores de las monjas de Clausura.

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Os contaré una anécdota Bornicha.
Hace mas de cincuenta años, cuando yo tenía seis o siete, venían al convento de la monjas de clausura, cada dos o tres meses, tres o cuatro monjes jóvenes y con buena presencia, con unas sotanas marrones y un cordón gordo y blanco, para según decían, confesar a las monjas. Se pasaban cinco o seis días en Bornos confesándolas.
Lo cierto es que un día estando yo con otros niños jugando a la pelota en la plaza de las monjas, donde está el convento, me llamaba mi madre desde la esquina de la calle Colegio, donde yo vivía, para que fuera a hacer un "mandao" pero yo seguía pegándole a la pelota. En aquel instante pasaban por allí, camino del convento, los confesores y uno de ellos que oyó a mi madre llamarme, cogió la pelota, paró el juego y preguntó ¿Quien es el Perico?, me cogió por una oreja -todavía me duele- y me llevó donde estaba mi madre.
Esto es un recuerdo -como muchas personas de mi edad se acordarán- para aquellos monjes que en aquellos tiempo pasaban por Bornos y que eran tan simpáticos con los niños que vivíamos por los alrededores del convento, nos daban caramelos y eso para un niños de aquella época era un manjar, los recuerdo con simpatía.
Perico Calderero.
R 26 de marzo de 2009

22 comentarios:

CARO dijo...

tu los recordará con simpatia, pero la oreja le dijo de too.
Un saludo

Anónimo dijo...

perico, po los monjes simpáticos me enteré que eran franquistas

Rosa dijo...

ojala y quedaran aun personas que ayuden a los padres en la calle a criar hijos con respeto y educacion. Supongo que ese tiron de orejas, hizo que acudieras instantaneamente a la voz de tu madre y asi fuistes educado doblemente.
yo no me acuerdo de los monjes, pero si de cosas parecidas con otras personas. Saludos Juan. Rosa

Anónimo dijo...

Los monjes franquistas? jaja, por favor respetad un poco que estamos en cuaresma, hombre

Perico Calderero dijo...

Hombre,paisano.Habia franquistas que eran muy simpáticos,no todos eran iguales en ese aspecto,como tan poco lo son los curas,médicos,alcaldes,municipales,panaderos,albañiles,de todo había - y hay- en "la viña del señor".


Un abrazo.
Perico Calderero.

Anónimo dijo...

Sí, si tu calienta a perico! Eso es lo que le hace falta vamos!

Anónimo dijo...

Yo me crié en la calle Sotos y también iba a jugar a la plaza de las Monjas, allá por los años 50, pero a quien yo recuerdo que iba a confesar a las monjas era a Don José y un tal D. Andrés. Lo que recuerdo de monjes fué cuando vinieron a Bornos y a todos los niños nos dieron unas banderitas para agitarlas a su paso. Por cierto iban a los colegios a obligarnos a rezar el Rosario y a decir las Letanías Otra cosa, la verdad no la recuerdo. Perico, sin animo de ofeder ¿No lo habrás soñado?

Anónimo dijo...

Crees que llamar a alguien franquista es una falta de respeto por lo que deduzco que no te gustaría que la iglesia lo hubiéra sido. Siento comunicarte que si que lo era.

Anónimo dijo...

venga que pasamos de los monjes a hablar de franco en un pis pas!!! jaja algunas veces me rio y to

Anónimo dijo...

? y q pecados confesarian las monjas? estaban 5 dias y 5 noches confesando monjas, o solo de dia¿ jejejejej, que iban a ser mas que franquistas???, en esos años no habia loq ue tenia que haber para no serlo.

Perico Calderero dijo...

Para el Boenicho de la calle Soto. ¡pero que manía teneis con los ánonimos,no puede uno cruzar unas palabras con un paisano sin saber mas o menos quien es!.
Bueno...dice que si no he soñado lo de los confesores.No paisano,no lo he soñado.Periódicamente venían al convento frailes para confesar a las monjas según se decia. Lógicamente ésto no lo puedo saber con certeza, yo no los veia confesarlas, por eso digo que era lo que se decía,pero de que iban con frecuecia a Bornos de eso puedes estar seguro.Supongo que en algún sitio de Bornos,parroquia o ayuntamiento,habrá algún registro de esto, ¡¡¡ y del tirón de oreja!!! Lo que tu dices de las banderitas será otra historia y en otros momentos, por cierto,al paso de quien había que agitarlas. Por supuesto paisano que nunca me he molestado en que alguien me haga una observación,o una crítica, mis hijos y mi mujer me critican cada día -esto de hacerse viejo...- puedes hacerme las que quieras.


Un abrazo

Perico Calderero

Mª Luisa dijo...

A propósito de monjes, ¿alguien sabe algo de uno que anda por las calles de nuestro pueblo?. Por la calle el puerto se ha visto subir por la noche, lleva un perro, una túnica oscura, una cruz colgada del cuello y un palo que le sirve de bastón. Si alguien lo ha visto también, que lo diga y si sabe donde para y que hace en Bornos.Saludos Mª Luisa E.E.

J.J.ORGAMBIDES dijo...

¿Como se llaman esos artilugios que les ponen a las bestias de tiro en los laterales externos de los ojos para que solo miren en un sentido y no vean lo que ocurre alrededor?

Anónimo dijo...

mu bueno Orgambides, mu bueno, jajajajaja

Perico Calderero dijo...

Hombre Orgambides,acláranos un poco lo de las orejeras,me tienes intrigado.
Por cierto,fuí muy amigo de Pepito Orgambides cuando viviamos en Bornos,¿te une algún parentesco? luego nos hemos visto aquí en Barcelona.

Un abrazo


Perico Calderero

juan dijo...

Señores, con la venia.

Estuve en Bornos hasta el año 62. Ni corroboro ni desmiento las afirmaciones de Perico, tampoco lo pongo en duda, yo, simplemente, no lo recuerdo.

Como ya dije en mi artículo " Misioneros con esposas ", publicado en este blog, allá por los años cincuenta llegaron a Bornos unos frailes o misioneros -que bien podrían ser a los que se refiere el Sr. Calderero -, dispuestos a " meter por el surco" a todo aquél que iba campo a través. Se dedicaron a " cazar " a todos aquellos que vivían en pecado mortal, juntos pero no casados, bautizar a los no bautizados, comulgar a los no comulgados, etc.; "invitándoles" a pasar por Santo Domingo de Guzmán.

Una vez más os envío mis mejores saludos.
J. Cabrera

juan dijo...

Señores, con la venia.

Estuve en Bornos hasta el año 62, no puedo ni corroborar ni poner en duda las afirmaciones de Calderero.

En mi artículo " Misioneros con esposas ", publicado en este blog, relato la presencia en Bornos allá por los años cincuenta, de unos mosioneros o frailes dispuestos a " meter por el aro " a todo aquél que iba campo a través, a cazar a los que vivían en pecado mortal, juntos y no casados, bautizar al no bautizado, comulgar al no comulgado etc., " invitándoles " a todos a pasar por Santo Domingo de Guzmán. Podrían ser éstos a los que se refiere el Sr. Calderero.

Una vez más os envío mi más cordial saludo.
J. Cabrera

Anónimo dijo...

Lo que cuenta Perico Calderero es verdad. Los frailes a los que hace mención son unos religiosos que venían, regularmente, en el coche de línea desde los conventos frasciscanos menores de Jerez de la Frontera y Chipiona, con el motivo de confensar a las monjitas de Bornos.

También venía con ellos, muy de vez en cuando, un lego que publicitaba a los habitantes de Bornos la revista "El Adalid Seráfico". Por ejemplo, venían Fray Pedro Sáiz-Uruturi, Fray Bernardino Ocerín Jáuregui, Fray Martín Martínez, Fray Jesús Ibáñez o el Hno. Antonio, entre otros.

Me ha comentado mi padre (que fue monaguillo tantos años en el Convento del Corpus) una historia demasiado larga como para contarla aquí, pero si me la escribe, os la subo al blog, porque cuenta toda la historia de dónde descansaban estos religiosos, donde comían, dónde confesaban...siempre en el Convento del Corpus Christi, hasta coger de nuevo el autobús para sus respectivos monasterios.

Siempre que sale a relucir una monja o un fraile en este pueblo surgen las leyendas tan infundadas de que los frailes entraban al Convento para temas impuros etc. Nada más lejos de la realidad, son sólo eso, leyendas.

Perico, un saludo de mi padre, Antonio Benítez, el de la oficina de la fábrica de harinas. Saludos a todos.

A. Benítez.

Anónimo dijo...

A el personaje ese que anda por Bornos también lo he visto yo y mis hijos pero no se si será un monje o qué tiene to la pinta y con barba, no se que hace aquí.

J.J.ORGAMBIDES dijo...

Mis saludos y mis respetos a Don Perico "Calderero"; pienso que gente como usted, que recuerda, investiga y cuenta las costumbres y tradiciones de este bendito pueblo son los que enriquecen este blog y le animo, para mi disfrute, a seguir adelante.
"Fueraparte" estan los"anonimos valientes que no se identifican" que sacan punta al trabajo de los demas, discrepando de los hechos, dudando de la veracidad, o aseverando que todo lo de el pasado no era politicamente correcto. (Los leones cazan y los buitres viven de la carroña).
Le aclaro lo de las orejeras; va dirigido a las personas de ideas fijas, de piñon fijo, vamos, de los que solo tienen un punto de mira. La vida no es blanca o negra, hay muchos matices y escalas de grises, hay muchos condicionantes y circunstancias, que conforman la actitud de las personas en un momento determinado...habria que ver donde estaban escondidos estos valientes de hoy en aquella epoca!(... yo era muy chico).
Lo de Pepito, si es un señor que trabajaba en la O.N.C.E en Barcelona si le conozco y es pariente, no se el grado, de nosotros, se que se escribia con mi padre, que le tenia mucho afecto y le conoci personalmente.

Perico Calderero dijo...

¡¡Hombre ANTONIO BENITEZ!! He recibido tus saludos a través de tu hijo con una gran alegría,como no,viniendo como viene de una persona conocida desde niño y que se recuerda con simpatía,porque lo recuerdo siendo un "montón" de simpático y de buena persona, y no es sarandaja ,es de verdad.
Gracia A.Benitez hijo,dale tambien recuerdos mios,haber si la próxima vez que vaya a Bornos lo puedo saludar.

un abrazo.

Perico Calderero

Anónimo dijo...

Quizá ese "monje" sea un hermitaño, que vive de los que Dios le dá, no estoy en Bornos, pero cuando vaya, si le veo, intentaré entablar conversación, en el camino de Santiago de vez en cuando te cruzas con un "monje hermitaño " y resulta gratificante entablar una amistad aunque corta muy interesante. Cuando sea pobre me gustaria ser como ellos, feliz en la escasez. Ese Sr, monje seguro que se pasa la crisis por el forro de su hábito.