lunes, 6 de noviembre de 2017

Un trocito del pasado.


Un trocito del pasado.
A Ana Jiménez Garrido.

De entrada te sorprenderá que te escriba teniendo en cuenta que no nos conocemos. Si te digo mi nombre –María Luisa- probablemente no te evoque nada… igual me pasó a mí contigo. Sin embargo, los nombres de Manolo “el Sastre” y Anita María “la Marchana” -que tú misma citaste en tu primer saludo- sí me traen muy buenas reminiscencias, porque son personas muy queridas en nuestra familia.

Ni imaginas cuántas veces habré oído a mi padre hablar en casa de ellos. Entre mil anécdotas de su infancia, del colegio, de la carpintería, del primo y el tío Juan Ramón –cada cual más querido-, de la calle, los niños, de Ángel, el huerto, la abuela Estrella, de tantos y tantos nombres que saltan por algún resorte de la memoria… y de todo un sinfín de recuerdos que, sentadas en sus rodillas, solía evocarnos de pequeñas, vienen hoy a la mía aquellas historias que le contaba tu madre, pacientemente, para entretenerlos mientras estaban en vuestra casa. De todas ellas, las que más nítida recuerdo y con la que aún me estremezco rememorándola las noches de lluvia es la de “pintalabios”: cuando papá, a la luz de las velas, en penumbra casi, nos la relataba con voz queda, casi susurrando, en un crescendo magnífico que en nada anticipaba ese terrorífico final.

Esas historias, aquellas anécdotas, se sucedían mientras estaban –él y mi tía Juani- al cuidado de tu madre cuando mi abuela Luisa tenía que hacer algún recado.

No puedo olvidar el retrato de las personas tan maravillosas que nos dibujaba… Es como si yo misma los conociese sin habernos visto antes. Siempre, siempre, he oído hablar bien de ellos; y siempre con un gran cariño.

Esta fotografía que adjunto seguro que te dice a ti mucho más que a mí… Al principio dudé, pero tu hermano Laure le confirmó a mi madre lo que ya sabíamos por papá: que son tu padre y tu hermano. Espero que te guste tenerla y si ya la teníais en casa, que te alegre encontrarlos aquí ante todos los bornichos que nos asomamos a esta ventanita desde la nostalgia o en el paraíso. El original lleva muchos años en casa, porque papá la guardaba con las de la propia familia y con el mismo empeño. Hace unos días creo que mamá se la ha dado a tu hermano, porque consideramos que ha de estar en las vuestras y no en nuestras manos.

Por cierto, no sé si mi nombre te decía algo al comienzo, pero seguro que si te digo que mi padre es Manuel Castro Ortega –el Chispa-, hijo de José “el Chispa” y María Luisa Ortega Enríquez probablemente reconozcas a mi familia. Mi madre, Mª Carmen Sevillano Marchán, sí te recuerda y ha sido quien me ha animado a enviártela, confiada que sería un gran regalo para ti y una grata sorpresa. Espero que así sea, para ti y toda tu familia.

Un abrazo.
Hasta pronto,
María Luisa Castro Sevillano.

Por cierto, a tu hermano Laure sí lo conozco personalmente –aunque no sé si él me recordará a mí-. Me consta que mi padre le tenía un gran aprecio y les unía una sincera amistad. Considero que es una maravillosa persona por lo mucho y bueno que he oído. He de decir que jamás podré olvidar pasadas navidades “a ritmo de carnaval” celebradas bajo las estrellas de la calle Giralda allá por los primeros años 80… aunque yo entonces fuese una pequeñaja –aún conservamos los videos-. Un saludo también para ti, Laure, que me consta sueles discurrir por estas líneas –casi todas cargadas de nostalgia-. ¡Nos vemos en Bornos! Siempre Bornos… el mejor punto de encuentro.



R 6 de octubre de 2008

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