lunes, 23 de junio de 2014

El parto vacuno.

Señores y señoras, parezco un viejo contando historias, vamos allá: Releyendo a Juan Cabrera, sobre la placenta que no salía, decir que mi padre le amarraba una piedra de regular tamaño para que le ayudara a expulsarla poco a poco (dos o tres días tardaba) Pues la historia es la siguiente, totalmente verídica y pudiendo ser contrastada, y por supuesto, comentada, a través de este medio, u otro, jeje, amos allá: un montón de amigos haciendo el botellón cuando eso todavía no tenía nombre, nos encontrábamos en una casa de campo deshabitada y estábamos de sobreaviso porque había una vaca de parto y estábamos todos expectantes a ver si paría mientras nosotros estábamos allí. Así ocurrió, la vaca empezó a gemir, salimos todos, vimos la expulsión del feto, que rápidamente se puso en pie, y tambaleándose, sin apenas guardar el equilibrio, su madre trataba de secarlo con la lengua. Después montamos al bebé en el taxi del carrillo de mano. Basculamos nuestra carga con cuidado y precisión, lo mejor que podíamos según las circunstancias. Y a seguir bebiendo y hablando de lo sucedido, cuando la vaca, que ya llevaba otro rato lamentándose, nos hizo salir despavoridos para ver que ocurría. Y nos encontramos con la misma escena de antes, la vaca de parto, la misma vaca de parto, nosotros extrañados nos pellizcábamos para ver si aquello era real o producto de nuestra imaginación o del alcohol, nosotros no sabíamos que ocurría allí, pero llegamos a la feliz conclusión de que la vaca estaba embarazada de mellizos y que este era el segundo parto, al que teníamos la oportunidad de asistir. Pues si, que emoción, pero parecía que algo no iba bien, la vaca trataba de tener al bebé, pero ya no tenía fuerzas. Se tiraba al suelo, se levantaba, se volvía a dejar caer y la cabeza del bebé, todavía envuelta en la placenta salía y entraba, por el orificio de salida de su madre. La situación era de máxima tensión, el bebé podía morir ahogado y sin respiración, porque el movimiento de querer salir de la placenta y del útero de la madre así lo reflejaba. Por lo que obramos en consecuencia, tratamos de romper la placenta con un palillo del suelo, luego con un alambre, pero nada, no podíamos liberar al pequeño de esa capa gelatinosa y férrea, que lo envolvía. Así que no hubo más remedio que darle un bocado a la placenta, menos mal que estaba oscuro, y no se veía bien lo que uno se llevaba a la boca, porque la vaca el pobre animal no dejaba de revolverse por el parqué. Así que, una vez perforamos el recinto fetal, le limpiamos la cara y la boca de babas y de restos de la placenta y lo cogimos de las patas delanteras y tiramos de él, para ayudarlo a salir del vientre de su madre. Una vez la madre le dió un lavado de cara, volvimos a solicitar otro taxi, y depositamos a los dos hermanos juntos, nosotros seguimos bebiendo y disfrutando y hoy tenemos esta historia para vosotros. 
Una sugerencia, los padres que la lean, pueden modificar, lo que quieran y narrarlas, como si de un cuento se tratara.

Espero no aburrir.

Saludos Bornichos

Andrés R. B.

R 23 de junio de 2008

6 comentarios:

Anónimo dijo...

amigo bornixo, veo que tu tb en tu campo ers gran fuente de sabiduría, grandes historias para grandes personas :D. saludos bornixos

Anónimo dijo...

Hola, Andrés! Mientras queden jóvenes dispuestos a ayudar a un ser necesitado aunque sea a BOCADOS hay esperanza por la humanidad! Me ha gustado. He estado curioseando sobre Bornos y es un pueblo maravilloooso. No es d extrañar q los bornichos q andais x el mundo sintais esa nostalgia. Oye, Largo, me encanta tu apodo! Es x la extensión d tu elegante figura o x la cola q t gastas en calidad d irónico? En mi lejana tierra d la Galicia profunda ser "largo" significa ser muy agudo, perspicaz y tener una inteligente "retranca". Un abrazo desde Friol!

Anónimo dijo...

grandes personas, si señor...

Anónimo dijo...

Gracias a todos, vuestras palabras de ánimo me enorgullecen, de verdad. Mi hermano me imagino que se habrá sentido identificado, de alguna u otra manera con la historia, espero que no sea por lo de "becerro", jejeje; respecto a nuestra amiga de Friol, yo creo que todo bornicho se sentiria orgulloso de tener una amiga de estas "hechuras", tanto por dentro como por fuera, asi que espero que no tardes en ver por ti misma todos los encantos que posee Bornos, un pueblo único, con una gente muy especial. Te encantará te lo aseguro. A nuestro amigo anónimo y desconocido, tambien otro abrazo, y decirle que la talla de una persona no se mide en centimetros, si no, en los litros que puede albergar un corazón. Y todavía nos queda mucho por crecer, todavia somos enanos.
Bornichos Viva la Selección de España, y Saludos a Todos.

Antonio Rodríguez dijo...

Doy fe. Yo estaba allí. Fue muy emocionante y tal como lo cuenta Andrés. Permíteme un apunte. No es que no tuviera nombre el acto de reunirse para beber, es que se llamaba "ligar litros". Mucho más bornicho.

Antonio RN

Anónimo dijo...

Y a nuestra amiga de Friol, si viene a visitarnos por aquí, que sepa que no ha estado curioseando, si no que aquí se dice "pasanteando" cuando en verdad decimos "pazanteando", pero bueno eso es de la fonética, eso es otra cosa. Cáspita que hay que hablar con propiedad, que para eso se está recopilando el diccionario bornicho!!