domingo, 7 de mayo de 2017

Pepe Galope.

Hoy queremos recordar a un bornicho paradigma de la simpatía, gracioso como él solo, al entrañable Pepe Galope. Estando con él era imposible aburrirse, continuamente te hacía reír con sus "caías", sus chilindrinas, sus chascarrillos, sus chistes. Él contaba sus "historias verídicas" mucho antes que Paco Gandía. Optimista, positivo, ocurrente, ingenioso, amigo de sus amigos y por encima de todo buena persona. Se hacía querer.

Son muchas las anécdotas que de él se cuentan porque Pepe, como su padre y sus hermanos, era un gran aficionado a la caza y como buen cazador un poquito exagerado.
Ahí va la primera.

Entró Pepe Galope por la puerta del bar de su hermano Curro, en la plaza Orellana, todavía vestido con ropa de caza, y pidió un vasito de vino. Allí se encontraban otros dos amigos, también cazadores como él y uno de ellos le preguntó por la cacería.
-¿Qué? ¿Como has escapao hoy?
-Hoy me he jartao. Hemos ido a un coto buenísimo. ¡Que cantidad de bichos! ¡Que barbaridad! Estaba infestaito. Mira como sería que cuando llegamos fuimos a pasar la alambrada; mi compañero pisó el alambre de abajo y levantó el de en medio; yo me agaché, entré y, na má pone el pié dentro, noté que había pisado algo blandito, miré para abajo y digo: ¡¡¡Un conejo!!! y de la alegría levanté los brazos, di una palmada y ¡¡¡Cogí un pato!!!

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R  07/05/08

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