lunes, 15 de mayo de 2017

De Bornos tuvo que ser.

DE BORNOS TUVO QUE SER.

I
De Bornos tuvo que ser,
Puerto de Santa María,
la sangre que buscó sangre
del torero en aquel día
siendo veintitrés de junio,
siglo dieciocho corría
ya por su setenta y uno
y primera muerte habría,
nunca hasta ahora la hubo
y ese toro la traía...

¡Que mal fario el que portaba!
¡Como no lo notarían!

II
De Bornos tuvo que ser
toro de casta dañina
que salió en sexto lugar.
Y con qué hambre salía
el que comienza anunciando
cuando a un picador derriba,
por Coriano conocido,
todo su cuerpo ofrecía
el hombre sobre la arena...
Fiestas de San Juan se olvidan:

¡Toda la plaza es un grito
de tragedia repentina!

III
De Bornos tuvo que ser
y al quite con valentía
Juan Barranco “Chiquilín”
se arranca, al toro desvía
convirtiéndose en diana
de otra segura cogida...
José Cándido Expósito,
cual milagro aparecía
convirtiéndose en el héroe
y el mártir de la corrida.
No fue sólo un incidente,
pues en desgracia termina.

IV
De Bornos tuvo que ser
quien a José perseguía,
resbalando éste al correr
y en cabeza recibía
duro golpe, quedó inmóvil,
el toro le pasaría,
pero no siguió adelante,
con brusquedad cazaría
al gaditano y mulato
que en El Puerto residía.

¡Dos gravísimas cornadas
que ya nunca contaría!


V
De Bornos tuvo que ser,
quien del suelo recogía
hombre y a un tiempo pelele
y a gran distancia lo envía
con dos fuegos interiores
y las consciencia perdida.
Uno del riñón brotó.
Otro, que al muslo le abría...
Con una ya habría bastado,
pero fueron dos heridas.

¡Una de la madrugada!
¡La muerte ganó una vida!

VI
De Bornos tuvo que ser,
Puerto de Santa María,
toro que prólogo fuera
de muerte que se avecina,
que hasta entonces no asomó,
dejó de ser clandestina.
Fiesta teñida de rojo,
muerte de sangre teñida,
suerte que juega a morir,
lance que siega una vida...

¡Su mirada lo avisó!
¡Su mirada lo decía!

Del libro "Callada Zúa" de Jorge Garrido


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JOSÉ CÁNDIDO EXPÓSITO. Primer torero muerto en una Plaza de Toros
Fue un mulato abandonado frente al Orfanato Casa de Expósitos de Santa María del Mar de Cádiz el 30 de noviembre de 1734  –y del que aún se cuenta que fue hijo de una dama de alcurnia de Cádiz y de su criado antillano–, y que más adelante fue adoptado por un matrimonio de Chiclana donde vivió desde niño. Desde muy joven, se dedica al arte del toreo y se convierte en alumno de ‘Lorencillo’.  Toma la alternativa a los 22 años de edad en Madrid el 25 de mayo de 1756 de manos de Diego de Álamo “El Malagueño”.  José Cándido fue uno de los más famosos toreros de su tiempo, antes de ‘Costillares’, ‘Pepe Hillo’ y Pedro Romero.

Desventuradamente,a los 36 años, fue cogido por un toro de nombre  ‘Coriano’ de una de las ganaderías de Bornos  –refieren algunos cronistas que probablemente era la de don Francisco Martínez Salido– en la plaza de toros de madera de El Puerto de Santa María en el Ejido de San Francisco, frente a la calle de Santa Lucía, el 23 de junio de 1771.

Grabado de la época que refleja la muerte del torero 
Cuentan los enterados,  que salió el quinto toro, bravo y seco con los picadores. Uno de ellos, apodado también ‘Coriano’, c omo el toro asesino, se adelantó para picarle, siendo derribado y cayendo al suelo a descubierto. Hizo el quite el banderillero Juan Barranco ‘Chiqulín’, a quien persiguió el toro, librándole de una cogida segura José Cándido. Tuvo éste la desgracia de resbalar y caer en el quite por cosa de haber pisado la sangre de un caballo, y bien fuera que por el golpe en la cabeza perdiera el sentido, o bien fuera estudiado el quedarse inmóvil como difunto, el caso es que el toro pasó sobre su humanidad, arrollándole, y al revolverse presto, para desgracia del torero, le recogió con las astas, enganchándole por los riñones, pasándole de cuerno, suspendiéndole por un muslo y arrojándole ya herido de muerte como un muñeco, a grande distancia y sin sentido. Murió diez horas después de sufrir estas dos horribles cornadas, en el fatídico número 5 de la portuense calle de San Francisco, a la 1 de la madrugada del siguiente día. Uno de sus dos hijos, Jerónimo José, también será matador,  y uno de los más famosos de finales del siglo XVIII al ser considerado  el creador de la Escuela Chiclanera.

Fue el primer matador de toros fallecido en España, en una plaza edificada ex profeso para el desarrollo de la lidia. Está enterrado en la Iglesia Mayor  Prioral del Puerto de Santa María.  Dios le tenga en su Santa Gloria, por ser buen hombre, y gente de trabajo. Don Juan José de Bonifaz, el ilustre cronista,  refiere de este personaje, que fue “Figura cimera del toreo de segunda mitad del siglo XVIII, José Cándido Expósito, gaditano y mulato, fue contratado para torear en el Puerto de Santa María (Cádiz), localidad en que por entonces residía el 23 de junio de 1771. Se corrieron en tal fecha reses de un ganadero de Bornos (Cádiz) y el lidiado en sexto lugar propinó dos gravísimas cornadas a Cándido al realizar un quite al banderillero Juan Barranco (Chiquilín). Las heridas recibidas, en riñón y muslo, determinaron el óbito del espada a la una de la madrugada del siguiente día. “ (Texto: Juan Carlos Villegas).
“En er Puerto murió er Cándido
y ayi remató su fin;
le mató un toro de Bornos
por librá a Chiquilin….

Al otro día siguiente
salieron toos los toreros
vestíos de negro luto
por la muerte e su maestro”

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