sábado, 25 de marzo de 2017

El hombre del saco



Quien no oyó alguna vez de labios de su madre, si no comes vendrá el hambre del saco, si no te echas a la siesta vendrá el hombre del saco, y así en numerosas ocasiones nos amenazaban para que hiciéramos lo que debíamos hacer.
Un buen día, que no tenía colegio, me fui a pasarlo a la huerta larga con mi primo Ramón, yo tenía entonces ocho años.
Después de estar todo el día disfrutando de las travesuras de mi primo y cuando ya caía la tarde me puse en camino de regreso al pueblo. Subía por las veredas, entre huerta y huerta y cuando ya había dejado atrás la huerta de Lebrón, en mitad del cañaveral, veo que baja un hombre con un saco medio vacío a cuestas. Me dije para mí, ¡ya está aquí! En cuanto lo vi. eché a correr y me dice el hombre, niño qué te pasa. Los tobillos echaban humo, no paré hasta que llegué a los corrales. Allí me crucé con Anita, la del Cacho, y me preguntó:

 -¿Qué te pasa Juanito?
.-¿Que qué me pasa? Que por ahí pa bajo va el hombre del saco. 
Yo creo que todavía se estará riendo de mí.
Desde entonces, si tenía que volver sólo desde la huerta larga, prefería subir junto al cementerio aunque había que dar algo más de rodeo. Eso sí, a paso ligero también.

Un saludo,

Juan Manuel Rodríguez. Badalona.


R/ 25 de marzo de 2008

1 comentario:

CARO dijo...

referente a esto hubo un caso veridico, creo que por almeria, pero segun publico "el Caso" era muy macabro y mejor ni mentarlo en este Blog.