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"De Per Afán a Catalina de Ribera: siglo y medio en la historia de un linaje sevillano (1371-1514)"
España medieval. Nº 4. 1984.
Miguel Ángel Ladero Quesada.
.5. El segundo Per Afán de Ribera y la crisis sucesoria.De nuevo ocurría en 1434 una catástrofe semejante a la que había tenido lugar en 1407, al morir ante Setenil Rodrigo de Ribera, cuando Diego Gómez tendría unos catorce años, como ahora los contaba su propio hijo. Si entonces la longevidad del primer Per Afán salvó la situación, ahora lo consiguió la supervivencia, hasta 1458, de Beatriz Portocarrero, sus relaciones familiares, que algo tuvieron que ver con la firme protección del rey, y el enlace del nuevo Per Afán con un linaje de primera línea de la aristocracia castellana, al casar con María de Mendoza, hija de Iñigo López de Mendoza, señor de La Vega y futuro marqués de Santillana.
La protección regia se manifestó en el mantenimiento de los cargos de Adelantado y Notario, en la continuidad, también, de las «pagas y llevas» de Zahara, Turón, Torre Alháquime y Cañete, que montaban 340.520 mrs. en 1455 (63), y de las alcaidías de estas dos últimas plazas (otros 12.000). Además, Per Afán tuvo una merced de 3.000 mrs. al año «de por vida», obtuvo otros 10.000 ó 20.000 de juro anual en la renta de las carnicerías de Sevilla, y una de las alcaldías mayores de Toledo, con 66.000 mrs. de renta anual, todo ello en momentos no precisados por los documentos, más sueldo o «tierra» para mantener varias «lanzas». El conjunto equivalía sobradamente a los juros, mercedes y sueldos que en tiempos anteriores habían alcanzado su padre y su abuelo. Pero la merced regia más importante fue la concesión de la villa de Alcalá de los Gazules en noviembre de 1441, con su tierra, término y jurisdicción (64), y ello más por el valor de futuro que tenía que no por el momentáneo, dada su condición fronteriza, aunque la plaza estaba poblada desde el último tercio del siglo XIII (65), y tenía concejo, al que fue preciso ordenar la aceptación de la voluntad regia. Per Afán tomó posesión de Alcalá a finales de 1443 (66), y el señorío le fue confirmado por privilegio rodado en 1454(67). La adquisición de casas en Jerez de la Frontera se debió, sin duda, a la necesidad de atender aquellos intereses nuevos en un área fronteriza algo diferente de la sevillana, donde estaban los restantes señoríos.
Per Afán estaba desposado con Marta de Mendoza ya en julio de 1443, cuando la otorga carta de arras en la que evalúa sus propios bienes en cuarenta mil florines, a razón de 65 mrs. cada uno, de los que promete a su esposa la décima parte, según uso común (68). Por este documento se conoce también que ya entonces había adquirido la heredad de Herrera, en término de Utrera, para cereal y pasto. Y, por último, en la misma gama de novedades formada por la merced de Alcalá y por este desposorio, ha de situarse la licencia real para establecer mayorazgo (10 de mayo de 1442) incluso a favor de una hija, siempre que se conservara el apellido Ribera (69). La aplicación de aquella licencia no tuvo efecto hasta septiembre de 1447, al crearse mayorazgo a favor de Beatriz, la primogénita de Per Afán y María de Mendoza, y significó la modificación de los vínculos anteriores, establecidos por el primer Per Afán y por Diego Gómez, todo ello en vida de la viuda de este último, Beatriz Portocarrero, lo que tal vez no hubiese tenido mayores consecuencias si Per Afán no hubiera fallecido prematuramente, en la segunda mitad de 1454, o si hubiera tenido algún hijo varón para modificar, acaso, sus disposiciones, pero no fue así, sino que María de Mendoza quedó viuda y con cinco hijas -Beatriz, Catalina, Leonor, María e Inés-, en una situación que puede considerarse, una vez más en la historia del linaje, como extrema.
Per Afán confirmaba en su testamento (70) el mayorazgo que había establecido a favor de Beatriz y estipulaba otras disposiciones, de la siguiente manera:
1. El mayorazgo estaba tornado por las «casas mayores» de la collación de Santa Marina de Sevilla, y las villas y señoríos de Espera, Cañete la Real, Torre Alháquime y Alcalá de los Gazules.
2. Fuera del mayorazgo, conservarla Beatriz las «llevas de pan» de Zahara, Turón, la Torre y Cañete, situadas en las rentas de tercias reales del arzobispado de Sevilla, y las tenencias de Cañete y La Torre. El Adelantado ruega al rey que otorgue este cargo al marido futuro de Beatriz.
3. Igualmente fuera del mayorazgo quedaban Bornos, la heredad de Herrera, unas casas labradas por el mismo Per Afán en Jerez, más la Notaria Mayor, cuya renta tenía asignada en aquel momento Iñigo, hermano de María de Mendoza, y lo que producía la alcaldía mayor de Toledo, que se estimaba en 66.000 maravedíes al año, por la que había ofrecido ya Diego Romero una suma de 770.000 maravedíes. Además, El Coronil y las Aguzaderas, cuyas rentas seguía percibiendo Beatriz Portocarrero, así como 10.000 maravedíes al año de juro sobre la renta de las carnicerías sevillanas.
4. Todo ello, y el mayorazgo también, habla de ser administrado como tutora por María de Mendoza, a la que se debería haber entregado su dote y arras, estimadas en 650.000 maravedíes y 4.000 florines, respectivamente, pero como esto no era posible, el testador la obligaba la renta y «frutos» de todos sus señoríos, tenencias y heredades, en especial las de Alcalá de los Gazules, que disfrutaría vitaliciamente, y la legaba diversos bienes muebles. Por lo demás. María de Mendoza tendría la responsabilidad de defender el mayorazgo para Beatriz y de recuperar, sanear y administrar los bienes del difunto, en especial los no vinculados, de modo que cada una de las otras hijas pudiera recibir, al menos, 10.000 florines de dote en el momento de casarse. Al parecer, Per Afán tenía la esperanza, reiteradamente expuesta en su testamento, de que su viuda no volvería a contraer matrimonio y, efectivamente, no lo hizo porque, de lo contrario, todo el proyecto se venía abajo.
Y aun con María de Mendoza al frente tropezaba su desarrollo con graves dificultades, La primera de ellas planteada por los derechos que aún tenían a la herencia de Diego Gómez de Ribera su viuda Beatriz Portocarrero y sus otros hijos, y por su desacuerdo con lo dispuesto en el mayorazgo y testamento del segunda Per Afán. Fallecido Martín Fernández Portocarrero, uno de los hijos de Diego Gómez, y tras entrar en religión como cartujo en el monasterio de Las Cuevas el otro, Payo de Ribera, sus legítimas, formadas por Los Molares y Estercolizas pasaron, por renuncia de este último, a sus hermanas, especialmente a Francisca (71), y sirvieron como prenda para su madre, Beatriz, que reclamaba la devolución de su dote y estaba dispuesta a disponer por vía hereditaria de El Coronil y Las Aguzaderas. Sus hijas, además, consideraban que no habían recibido sus legítimas y creían lesionado su derecho por la anulación del mayorazgo hecho por el primer Per Afán.
Por todas estas causas comenzaron a moverse disputas y pleitos desde mediados de 1455. María de Mendoza llegó a una transacción con el monasterio de Las Cuevas para que renunciara a los derechos que pudieran corresponderle de la herencia de Payo de Ribera, a cambio de 600.000 mrs (72). Beatriz Portocarrero, con sus hijas Leonor y Francisca, pidieron amparo para continuar en posesión de Los Molares, Estercolinas, El Coronil y Las Aguzaderas a comienzos de 1456 (73), y Beatriz hizo testamento, que confirmó poco antes de fallecer, en septiembre de 1458, dejando todas aquellas plazas a sus hijas Leonor y Francisca, y como albaceas a Juan Pacheco, marqués de Villena, y a su mujer, María Portocarrero, que era sobrina de la propia Beatriz (74). Cuando Beatriz murió, parece que la tenencia de aquellas villas y fortalezas estaba ya en manos de María de Mendoza, y que el marqués intentó, utilizando su gran poder en la corte, que se le retirase mientras duraba el pleito, incluso utilizando tropas de Sevilla si llegaba el caso, pero el concejo se negó a facilitarlas, y aquella crisis, desarrollada entre enero y agosto de 1459, se saldó con el triunfo de María de Mendoza (75). Leonor y Francisca no pudieron disfrutar jamás de sus posibles derechos y, en mayo de 1462, los vendieran por 2.900.000 mrs. al propio marqués de Villena (76), que tampoco los ejerció: seis años más tarde, en junio de 1468, y sin duda como parte de alguna operación de concordia política más amplia, el marqués los traspasaba a Pedro Enríquez, ya Adelantado de Andalucía, como luego se estudiará. Y, por último, entre 1455 y 1458 se desarrolló otro litigio promovido por Inés de Ribera, también hija de Diego Gómez, que vivía en Toledo casada con Juan de Silva, igualmente en relación con los derechos a la herencia y mayorazgo de su padre, como hija mayor supérstite: la muerte de Inés, en 1458, y el gran respaldo político con que contaba María de Mendoza, llevaran a Juan de Silva, hijo de aquélla y primer conde de Cifuentes. a no proseguirlo. Sin embargo, desde 1531 lo reanudaría su nieto, Juan de Silva y Ribera, segundo marqués de Montemayor (77).
Porque la razón última del triunfo de María de Mendoza se halla en la magnitud de las fuerzas políticas que había sabido mover en favor de sus derechos, y los de sus hijas, al Adelantamiento y al patrimonio dejados por Per Afán que, sin alcanzar el rango propio de la primera aristocracia de Castilla, eran ya un elemento nada desdeñable en el juego y el equilibrio político regionales de Andalucía. Apoyada por su padre, Iñigo López de Mendoza, María concertó en enero de 1457 el matrimonio de su primogénita, Beatriz, con Pedro Enríquez, uno de los hijos del Almirante de Castilla (78). Beatriz aportaría el mayorazgo y el Adelantamiento, Pedro el señorío de Tarifa y el respaldo de su linaje. El matrimonio se efectuó en 1460, atajando así una maniobra de Beltrán de la Cueva, que intentó deshacer el pacto y casar él mismo con Beatriz. como medio -uno de los que intentó-- de introducirse en el campo político de la Baja Andalucía(79).
Beatriz y Pedro contaron siempre con grandes padrinazgos políticos: por una parte, el del duque de Medina Sidonia, que prefería aquella solución a cualquier otra por cuya vía se hubiesen introducido en el ámbito sevillano o bien el marqués de Villena, Juan Pacheco, o bien Beltrán de la Cueva. Además, Beatriz, nieta del marqués de Santillana, era sobrina del primer duque del Infantado y del que sería cardenal de España, Pedro González de Mendoza, y Pedro Enríquez era tío del que, años después, seria Fernando V. Con respaldos tan poderosos, y que todavía lo serían más en el futuro, y con la firme personalidad de María de Mendoza actuando cuando era preciso, la solución alcanzada en 1460 parecía poner fin a la crisis abierta cinco años atrás.
63. Estas cantidades se indican en el inventario de bienes hecho cuando murió el segundo Per Afán de Ribera, en mayo de 1455 (ADMSid, sin signatura, V RAH, Salazar, 9/449, fols. 88-89. Recuérdese que Juan II aceptó dar lodos los cargos de Diego Gómez a su hijo (ALVAR GARCIA, cit. nota 55). Por ejemplo, carta real de Segovia, 7 de junio de 1434, en que el rey nombra a Per Afán adelantado mayor de Andalucía (ADMed, Alcalá, leg. 42 núm. 50).
64. Carta real de Toro, 25 de noviembre de 1441, en ÁDMed, Alcalá, leg. 75, núm. 28.
65. Vid. mi estudio y de Manuel GONZÁLEZ JIMENEZ La población en la frontera de Gibraltar y el repartimiento de Vejer (siglos XIII y XIV Historia. Instituciones. Documentos (Sevilla), 4 (1977). 200.261.
66. Carta real de Toledo, 2 de enero de 1443, ordenando al conde de Arcos y al concejo de Alcalá de las Gazules el cumplimiento de la merced hecha al adelantado (ADMed, Alcalá, leg. 75, núms. 29 y 30), y testimonio, el 31 de diciembre de 1443 (o 1442, si sigue el cómputo de la Natividad), de la toma de posesión de la villa en nombre del adelantado (ibid., núm. 31).
67. Ibíd., leg. 75, núm. 32, carta real de Valladolid, 8 de enero de 1454. Acaso hubo una confirmación anterior (Sevilla 10 de agosto de 1444) que reseña Ortiz De Zúñiga: Anales .., p. 330. También los documentos de 1441 y 14.54 en RAH Salazar, M-43, fols. 230-235
68. ADMSid sin signatura: Guadalajara. 6 de julio de 1443: Per Afán hipoteca, como seguridad de pago de las arras, Cabete la Real, la heredad de Herrera y 20.000 maravedíes de juro situados en la alcabala de las carnicerías de Sevilla.
69. RAH, Solazar, 9/849, fols. 164182, Y 9/449. Institución del mayorazgo en documento de 19 de septiembre de 1447.
70. RAH, Solazar, 9/849, fols. 177 y ss. Otra copia en ADMSid, sin signatura. Otorgado en Valladolid, a 2 de julio de 1454.
71. Puebla de Guadalupe, 20 de febrero de 1448: Payo de Ribera dona la mitad de los bienes que le han correspondido en el testamento de su padre a su hermana Francisca (ADMSid, sin signatura moderna).
72. El acuerdo lleva fecha de Sevilla, 4 de febrero de 1456 (ADMed, leg. 12, núm. B. Otro ejemplar en ADMSid).
73. Provisión del Consejo Real a las justicias de Sevilla, en este sentido, de 1456, abril, 5 (RAH, Solazar, 9/449, fol. 86).
73. Ibid., fols. 86 v°-87. Otra copia en ADMSid, sin signatura moderna. La fe cha del testamento es 20 de septiembre de 1458.
75. Vid. el grupo de documentos reseñados por SANZ Y STMÓ Catálogo , núms. 665, 668. 673, 681, 1.772, 1.773, 1.776, 1778, 1800 y 1828, en especial la carta de Enrique IV de Escalona 22 de enero de 1459, ordenando se ampare en la posesión de tales villas a las hijas de doña Beatriz, y lo referente a la actuación del enviado regio, el bachiller Ruy López de Ciudad Real, que no consiguió, a pesar de su carácter de oidor del rey y «juez de comisión», que Sevilla le facilitara las tropas necesarias, en el verano de 1459 (también en AMSev. sec. 16 ?, núm. 335 bis del catálogo de Antonia COLLANTES De TERÁN).
76. Documento de 23 de mayo de 1462: traspaso de sus derechos a Esterco tinas y demás bienes que les correspondieran por herencia de sus padres. RAH, Solazar. 9/449, fols. 89 v°-90 r°.
77. Precisamente, este es el origen del extenso «memorial» contenido en RAH, Solazar, 9/449, citado ya en numerosas ocasiones. Una mención a la reclamación de Inés de Ribera, en 1455, en SANZ Y SIMÓ Catálogo.., núm. 1.661.
78. RAH, Solazar, M-511, fols. 63-75. Guadalajara, 31 de enero de 1457.
79. Narra este intento de Beltrán de la Cueva y del propio rey, ORTIZ DE ZÚÑIGA Anales..., pp. 34&349.
80. RAH Salazar, 9/856 o M-50. 1418, diciembre, 23: Juan TI hace merced al almirante Alfonso Enríquez de la tenencia de Tarifa. 1434, marzo, 3; el rey prohíbe a los vecinos de Tarifa hacer concejo ni ayuntamiento sin la asistencia del almirante o de sus tenientes.
81. 1447, mayo, 6, Tordesillas (ADMed, Alcalá, leg. 228, núm. 1. En el núm. 2, toma de posesión, el 22 de febrero de 1448).
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82. RAH, Salazar, 9/811 (M4), fols. 162-171. Simancas, 1473, marzo, 10.
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83. ADMed, Castellar, leg 6, núm, 12. 1466, noviembre, 3, Arévalo: merced de Tarifa a Gonzalo de Saavedra por el príncipe Alfonso. En el núm. 14, carta real de Isabel I en que promete a Fernán Arias de Saavedra que se le guardará justicia en el pleito en curso (1476, abril. I0, Madrigal).
84. 1478, septiembre, 19, Sevilla: sentencia del cardenal Pedro González de Mendoza, en que atribuye el señorío al almirante Alfonso Enríquez (ADMed, Castellar, leg. 6, núm. 15).
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